“La vida se abre camino”

juntosEn septiembre de 2009 murió el abuelo de mi esposo. Era un viejecito amable y cariñoso.
Tuvo muchos hijos; muchos, muchos nietos e incluso pudo conocer a varios bisnietos.
Era muy mayor cuando murió, era muy querido y tuvo una vida plena.
A principios de diciembre de ese año ( más exactamente, el día del cumpleaños de mi esposo ), me enteré que estaba esperando a mi segundo hijo ( luego supe que era hija ) y como no queríamos aún contarle a nadie en la familia, la noche de Navidad fingí beber la sidra con la que todos estaban brindando.

En cierto momento, vi lagrimas en los ojos de mi suegra. Supe sin dudas que estaba recordando a su padre. Era la primera navidad después de su muerte.

Cuando le tocó brindar, por supuesto lo hizo en honor a él. ¿Cómo podría ser si no? y recuerdo haber pensado – sabedora de ese maravilloso secreto que guardaba en mi vientre – que la vida tiene esa manera de sorprendernos siempre. Que una vida larga y fructífera se apaga y otra llega.
Sobre todo resonaba en mi mente una frase de la película Jurassic Park: “ La vida se abre camino “.
A pesar de todo, el legado de ese hombre que se había ido seguía extendiendo sus ramas y sus raíces. Sus genes seguirían existiendo en mi nuevo hijo aunque este señor ya no estuviera en esta tierra.

Era un pensamiento reconfortante. Una bella imagen. Unos se van, y otros llegan para iluminarnos la vida.

Unos meses después, mi bebé también había muerto.

Lo paradójico de la situación, es que terminaron reposando juntos, mi hija María y su bisabuelo.
El destino, como si de una broma cruel se tratara, a veces tiene ese modo también de sorprendernos, pero de mala manera.

¿Quién hubiera pensado, aquella Navidad, cómo iba a resultar todo? Ella murió y sus cenizas terminaron esparcidas en la tumba del bisabuelo. Cuando recordé aquello de la vida se abre camino, solo pude llorar de rabia y de impotencia. En efecto: la vida se abre camino, pero la muerte también.

Era la moneda de la vida que me presentaba sus dos caras: el comienzo y el final.
Una vida bien vivida que terminaba del modo más natural; y el final de otra ( mi hija ) que terminaba antes de siquiera haber visto la luz.

Hoy no quiero terminar este relato con una palabra de aliento o asegurándoles que todo estará bien tarde o temprano ( y si no bien, por lo menos mejor que al principio del camino ), porque sé que así será.
Lo único que quiero es remontarme al pasado y evocar uno de los pocos recuerdos que tengo de mi hija, aunque es, como casi todos, agridulce.

Recordándola puedo traerla un ratito de regreso a la vida. Sé que nunca será suficiente.
Pero si no puedo tener otra cosa, con eso me basta.

2 comentarios en ““La vida se abre camino”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s