Esta nota es para dar GRACIAS.

Esta nota es para dar GRACIAS a los amigos que estuvieron físicamente.
Lo recuerdo bien, salimos aquel día del apartamento a medianoche, llenos de alegría y con la seguridad de que regresaríamos con nuestro bebé en brazos, alejados de nuestro país, mi esposo de inmediato avisó a la familia en México que se acercaba la hora del nacimiento de Alonso, también al grupo de expatriados -nuestros amigos, quienes vivieron de la mano con nosotros todo el embarazo-, todas las parejas y amigos de la oficina de mi esposo, un mes antes nos organizaron un bello Baby Shower, fue un día hermoso en el atardecer de un balconcito en algún edificio del nostálgico Montevideo, ciudad  que hasta la fecha me trae una gran tristeza.
Omitiré los detalles de lo que pasó desde que llegamos al hospital-al amanecer.
Seré breve, para el mediodía ya la historia era otra.  Malapraxis, negligencia médica, violencia obstétrica, Alonso un ángel.
Yo me recuerdo en shock, me recuerdo pálida, amarilla, triste, callada, mi primer bebecito había muerto y nosotros estábamos a miles de kilómetros de nuestros más allegados.
Ellos se convirtieron en ese momento para nosotros, en nuestra gente, nuestra fortaleza, nuestros mejores amigos. Y es por ello que les quiero dar las GRACIAS, a nombre de mi esposo y a nombre mío, pero sobre todo a nombre de ALONSO, nuestro hijito.
Ustedes nunca imaginaron pasar por esto a nuestro lado, y fue algo muy duro para todos, infinitas gracias, quizá nunca se los he dicho personalmente, quizá sí, quizá solo a algunos, pero es algo que me quiero permitir el día de hoy como parte de una liberación personal y lo quiero dejar de forma escrita, porque los pensamientos que tengo hacia ustedes son sentimientos guardados de eterno y puro agradecimiento.
Recuerdo vagamente algunas cosas, acostada sobre la cama de mi habitación en el hospital, la mano de Gaby sobre mi mano, ella rezando, ambas llorando, porque no había palabras, solo rezar, “Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos”, palabras que en ese momento me dieron mucha paz. Los recuerdo a ambos, Genaro y Gaby, ver sus rostros afligidos, nos hacían sentir que nuestra pena no era solo nuestra, era también de ellos; Ana y Memo, llegaron al hospital, le llevaron de cenar a Chuy e increíblemente en medio del caos, nos hicieron reír, hablamos de todo y a la vez de nada, siempre era un placer coincidir con ustedes; Anabel y Jorge, que nos abrieron su corazón y nos contaron de aquel ángel que ellos también tenían, y que se podía seguir adelante a pesar de todo y que Alonso siempre iba a estar conmigo aunque pasara el tiempo y los años y aunque en el momento se me hacía tan duro recibir esas palabras hoy las agradezco, y las llevo siempre en mi corazón; a Ira y Lalo, que aunque no hubo palabras, y aunque las hubiera habido nunca hubieran sido tan correctas como esos silencios hermosos donde podíamos sentir la fuerza de su amistad; a nuestro adorado Rola, ¡GRACIAS! que fue a misa y pidió por nosotros y nos trajo un bello mensaje del padre de la parroquia, gracias Rola nuestro literalmente compañero de viajes, quien iba a pensar, que luego viajaríamos juntos a Brasil, Argentina, España, gracias Rola, te queremos; a Nacho al jefe de mi esposo a quien recuerdo en aquel momento como al padre que ambos necesitábamos, que nos permitió decidir si queríamos regresar de inmediato a México o quedarnos, (decidimos quedarnos para “recuperarme” y terminamos quedándonos nueve meses más) y que nos dijo palabras muy certeras, muy maduras, además que fue tan flexible con las jornadas y permitió a mi esposo tomarse casi un mes para estar bajo mi cuidado; a los pañuelos de lágrimas de mi querido esposo que fueron Lety, Sondy y Santi. El buen Santi, a quien estimamos mucho, y que nos hizo mucho bien escuchar su analogía de las cosas, y a quien siempre recordamos con “¡gil, el día que tengas otro hijo, ahí voy a estar!”; a Rossana, Luciana, Moreda, Juan, Martín, Zulma, José, a Maxi y Meche que también estuvieron en el hospital acompañando a Chuy y que hasta la fecha están al pendiente de nosotros, que valientes fueron.
Por los papeles que jugaron sin que lo hubieran imaginado un día, demostraron ser tanto, fueron abogados, doctores, compañeros de marchas, extensiones de mi voz exigiendo justicia. GRACIAS porque supieron estar, y nunca tuvieron comentario de esos que a los padres en duelo les molesta tanto, actuaron como se debe de estar en silencio y acompañando; la vida los hizo coincidir con nosotros en esos momentos tan duros, ¡qué difícil debe haber sido! ¡Gracias por haberlo hecho tan bien a pesar de que no existe manual alguno! Y aunque quizá hoy en día nuestras vidas tomaron caudales distintos, en nuestro corazón habitará siempre este gran cariño por ustedes.

Eso es parte de lo que nos dejó Alonso, descubrir en ustedes gente maravillosa.

DESDE LO MÁS PROFUNDO DE NUESTRO CORAZON,

GRACIAS

Atentamente,

CHUY Y PERLA, PAPÁS DE ALONSO

3 comentarios en “Esta nota es para dar GRACIAS.

  1. Las gracias son a uds Alonso es nuestro los queremos Este país tiene u a deuda con uds La misión divina es llevada con uds con hidalguía Están en nuestro corazón Los queremos

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