Por que tú y yo somos uno solo… #másalládeldolor

Cuando mi hijo murió, pensaba que no sería capaz de soportar un solo día viviendo sin él, y sin darme cuenta y no sé en qué momento, ya van a ser tres años…

Cuando la doctora me dijo en aquel pasillo de hospital “mamita, hicimos todo lo que pudimos”, la vida entera se me rompió en mil pedazos. Vivir dolía, dolía porque yo podía hacerlo y él no. Estuve dos años en modo hibernación, aún cuando hubo un momento en que me decidí a seguir viviendo y a tratar de hacerlo de la mejor manera como homenaje a él. Estuve en modo hibernación porque estaba y no estaba. Busqué por todos los medios posibles encontrar una explicación a lo que me había pasado, y me aventuré en mil terapias y mil lecturas sobre la vida y la muerte. Pero ninguna terapia resultó tan efectiva como el deseo de vivir.

El día en que me di cuenta que quería vivir, que merecía ser feliz, y que sin importar lo que hubiera pasado siempre sería la mamá de Thomas y él siempre sería mi hijo, fue el día en que las cosas dieron un giro radical. Yo no quería que mi hijo fuera la tragedia de mi vida, no, claro que no. Lo que nos pasó fue trágico, pero desde el momento en que él llegó a mí no ha sido más que una constante bendición. Ese niño que solo vivió cortas 14 horas en el plano terrenal, me ha enseñado cosas que yo sola no hubiese podido aprender en una vida entera. Sin imaginarlo, ese niño se convirtió en mi gran maestro y me mostró que era mucho más fuerte de lo que yo creía, que la belleza de la vida radica en entregar amor constante a los demás, sea quien sea. Que nada ni nadie pasa por casualidad, y que de nosotros depende como decidimos enfrentarnos a los golpes que nos da el destino. Hace un par de meses comencé un camino nuevo, el de buscar a la Andrea que se quedó perdida cuando Thomas murió, para tratar de combinarla con esta nueva Andrea y sacar lo mejor de ambas.

Me ha costado, por Dios que me ha costado.

He debido enfrentar criticas y comentarios, porque créanlo o no, más se condena a quienes deciden ser felices que a los que deciden ser miserables. No puedo decir que Thomas dejó de dolerme, porque aún hay días en donde recuerdo con claridad su cuerpecito inerte en mis brazos, mientras yo pedía que abriera sus ojos y me dijeran que todo había sido un sueño. No, mi niño no volvió a abrir sus ojos, pero abrió los míos. Me mostró otra perspectiva de la vida y le agradezco todos los días por ello. Aún hay veces en que al ver un niño de la edad que él tendría las lágrimas afloran, pero ya no por él, sino que por mí, y por toda la vida que me perdí con él. Pero sé a ciencia cierta que mi hijo vive, que sigue a mi lado, que ha sido la fuerza que he pedido y he recibido para volver a ser feliz de nuevo. Ya llegué al punto en donde el dolor no me paraliza, no me imposibilita vivir. Ya llegué al punto en donde puedo decir que soy feliz, que amo la vida, que amo a los que se quedaron cuando la vida se me cayó y que amo a los que llegaron en el periodo de transición y no se fueron más. Ya no busco culpables ni siento culpa, las cosas sucedieron como debían pasar. Voy de a poco soltando, porque soltar no significa olvidar ni dejar de amar, soltar significa que la tragedia ya no es la protagonista de mi vida. Espero que mi pequeño maestro se sienta orgulloso de haberme escogido como su madre, porque al menos he tratado de estar a la altura.

Un día le prometí que volvería a reír con cada partícula de mi ser, no sólo con la cara, igual que en esta foto. Y hoy puedo decirle; “hijo, la mamá aprendió a reír de nuevo y la promesa ahora es no dejar de hacerlo”.

“Por tí, por mí, por los dos… Porque tú y yo somos uno solo”

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6 comentarios en “Por que tú y yo somos uno solo… #másalládeldolor

  1. Hola mamí. Me sentí muy identificada no sólo con tu relato sino con tu foto. Esa sonrisa que es solo una mueca vacía, si la habré visto en cada uno de nosotros. . .
    Mi bebé ( Lucas ) vivió sólo 12hs acá y también fue mi gran maestro. . . Y lo que creía que nunca iba a pasar, abrir y cerrar los ojos y pasaron 10 años. Mi Lucas siempre estará conmigo como cada ángel con su mamí, de una manera u otra. . . Un abrazo gigante! !

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  2. Hola mami, me llegaron mucho tus palabras, hace casi 2 meses fallecio mi Joaquin, que vivio aca en la tierra solo 2 dias. Ojala pueda de a poco empezar a ver las cosas como vos. Se que es un camino largo, y si bien le prometi que seria fuerte, aveces me cuesta mucho sonreir. Lo intento con todo mi corazon, y lucho por salir adelante. Gracias por tan lindas palabras, te abrazo a la distancia.

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  3. Hola mamás!!

    Soy también una mamá agradecida! MI hijo estuvo 47 dias con nosotros y a pesar de todo, el TODO mas grande es su presencia: antes física, ahora en mi alma. Tú eres yo y yo soy tú, mi estrellita. Siempre lo hemos sido. Te quiero y os quiero mamás por mostrar la belleza cuando la vida se pone fea. Un beso a vuestras estrellas también.

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