Porque sí pasa, hay bebés que mueren | de nuestras seguidoras

Siempre me ha gustado escribir. De hecho desde pequeña recuerdo que en mi familia me pedían que escribiera las tarjetas de felicitaciones para alguna ocasión especial, los obituarios y entre mis primos era la cómplice al hacerles las cartas o notitas de amor que ellos les daban a sus novias (risas). Tengo la costumbre de anotar en una agendita frases que me impactan, animan o simplemente me gustan, y en ocasiones, han sido esas locuciones las que han inspirado textos completos referidos a diferentes temáticos.

Cuando Laura (mi primera hija) parte al cielo en mayo de 2014, me refugié en la escritura. Fue mi mejor terapia de sanación. Y a través de ella, conecté con mucha gente e hice valiosas amistades, algunas fueron útiles en esa etapa del duelo pero al recuperarse esa herida e irnos distrayendo y ocupando en el día a día, pues cada una retomó su camino y nos distanciamos. Hubo otras pocas que pese al tiempo transcurrido han perdurado y además del dolor y la tristeza, pasamos a compartir muchas cosas más. Me uní a varios grupos por las redes sociales en donde compartía mis “pensamientos – y sentimientos – en voz alta” porque sentía que quería gritarle al mundo lo que me estaba pasando y el saber que no era la única que experimentaba todo esto, como que me animaba a no guardar silencio.

Siento que perdí la inocencia frente a la falsa creencia de que en el embarazo todo sale bien, que la gente solo muere cuando es vieja y que es inadmisible la idea de que un bebé se vaya apenas despertando y abriendo los ojos a la vida. A medida que compartía con otras mujeres a quienes también les tocó “maternar con los brazos vacíos”, iba descubriendo más y más, lo que me dejaba sin aliento, porque jamás imaginé que eso que contaban que les había pasado pudiese suceder. Confieso que llegó un momento en que quise preservar la poquita ingenuidad que me quedaba y no quise seguir conociendo esas historias como tan antinaturales que dolían tanto. Y más aún, por el hecho de que lo quería volver a intentar, anhelada tener a mi bebé arcoíris y creo que el no saber ciertas cosas era una forma de protegerme. Así que dejé de seguir todas las páginas que seguía, me salí del grupo de WhatsApp en el que estaba y no leí más del tema. Apenas Laura comenzó a dolerme bonito, sí, a dolerme bonito, a dolerme desde ese amor tan grande y profundo que me dejó, desde la metamorfosis tan hermosa que hizo en mí, empecé a escribir desde la esperanza, desde la ilusión, es decir, dieron un giro de 180 grados mis textos.

Pasaron dos años (que se me hicieron una eternidad por lo largos), y finalmente mi sueño se hizo realidad: ME EMBARAZO y espero a MI BEBÉ ARCOÍRIS. Ahí sí que me desconecté por completo de todo este rollo. Estábamos felices y muy emocionados, agradecidos con la vida por esta nueva oportunidad. Tuvimos cuidados extremos, exagerados, hasta el punto que mi esposo y yo lo guardamos como nuestro más preciado secreto hasta la semana 20 aproximadamente. Nos criticaron y juzgaron a más no poder, pero yo creo que solo quienes hemos atravesado por una pérdida irreparable como lo es la muerte de un hijo, podemos entender el recelo con el que vives el embarazo después de…

Pocas veces se repiten las vivencias, tanto buenas como malas. Por ejemplo es muy baja la probabilidad de que alguien gane el premio gordo de la lotería dos veces o que se case y divorcie  o enviude dos veces; así que pensábamos que después de haber experimentado un duelo tan doloroso y difícil la vida no nos podía volver a poner a prueba. Pero nos equivocamos y nos pasó de nuevo: PERDIMOS A LA ANSIADA BEBÉ ARCOÍRIS.

El duelo con Ana (mi segunda hija) ha sido completamente distinto al de su hermana. No me duele más o menos, creo que ni el amor ni el dolor por un hijo se puede cuantificar, solo lo siento diferente y las palabras sobran; si el enfrentarse a un primer duelo por la partida de un hijo es fuerte y complejo, vivirlo por segunda vez es algo sumamente difícil de poder explicar con palabras.  Lo he enfrentado de otra manera, no había querido escribir ni nada de eso, porqué me di cuenta que hay mucho “morbo” en la gente, sólo les interesa el chisme, los detalles, para emitir opiniones fuera de lugar diciendo cosas como “no te cuidaste y por eso te pasó otra vez” o la peor “están pagando por algo malo que hicieron en la vida y por eso les volvió a pasar”. Aprendí que no todos se interesan por dar realmente el acompañamiento que se necesita en estos momentos, sino que les da por hurgar en la herida una y otra vez para que duela y sangre sin compasión. Así que decidí seguir protegiendo mi secreto y no escribir, ni contar nada de esta vivencia.

Sin embargo, llevo días escuchando y observando atentamente a las personas que me rodean y me ha sorprendido como siempre terminan hablando de sus hijos. No he logrado hilar los temas de conversación, pero lo cierto es que no sé cómo termino oyéndoles algún cuento relacionado con sus hijos. Hace poco por el grupo de WS de mis compañeros de trabajo en la universidad, compartían una oración y al inicio quien la envió escribió “para las que tenemos la fortuna de tener hijos”.  Y todos respondieron “que bonito, amén, bla, bla, bla”.Recuerdo que lloré de rabia y le dije a mi marido -¿qué pasa si yo paso un mensaje sobre el dolor de las madres que tienen a sus hijos en el Cielo?- y él me respondió -“no pasa nada, estás en tu derecho de enviarlo”-
Así que me suscribí de nuevo al blog  Mirar al Cielo y comencé a leer y releer los textos, guardé varios y apenas hicieron llegar una cadena de los hijos, envié yo mi artículo. Todos lo vieron y nadie dijo nada. De hecho desde esa vez, nadie más ha vuelto a enviar un mensaje de ese tipo. Como que les incomodé.

Continué con mi papel de observadora y hace unos días mientras sostenía una conversación en la que nuevamente figuró “el tema de los hijos”, se me incorporó Maléfica, me armé de valor, respiré profundo y comencé a hablar de Laura y de Ana, por dentro suplicaba ¡ay Diosito que no llore por favor, haz que no llore delante de esta gente que me mira feo, con lástima! y lo logré, no lloré. Noté que las caras de quienes estaban conmigo se volvieron un etcétera y que fue más engorroso oírme que leerme.

Así que pensé que era justo y necesario por mí y por todas las mujeres que  no escogimos esto, sino que fuimos escogidas por esas almas puras y nobles que han regresado al Cielo y han pasado por acá cual estrellitas fugaces a cumplir misiones especiales, reeducar al mundo, pues no se vale que sigamos callando, no se vale que yo sí pueda oírte hablar de tus hijos que viven aquí en la tierra, pero que no pueda hablarte de las mías que viven allá arriba; no se vale que todos puedan recordar con nostalgia al papá o a la abuela o a la tía que se fue porque ellos sí tuvieron una vida fructífera, larga y hay anécdotas que compartir porque vivieron varios años, en cambio como las mías vivieron solo por días y no las pudieron conocer, yo si debo “superarlo y pasar la página” porque ellas eran bebés y ya vendrán otras bebés. Eso no se vale, así no funcionan las cosas, ni el amor ni el dolor conocen de tiempo, ni de edades. Esa es la razón que me motivó a volver a escribir, solo espero que el recuerdo de Laura y la musa de Ana se manifiesten y me inspiren para comenzar a poner mi granito de arena de esta manera y cambiar las perspectivas tan erradas que tienen algunas personas frente al tabú de la muerte perinatal.

PORQUE SÍ PASA, HAY BEBÉS QUE MUEREN.

Teniendo presente aquello de que: “de la abundancia del corazón, habla la boca” (Lucas 6:45).

Escrito por Mariaolga Ramirez

 

11 comentarios en “Porque sí pasa, hay bebés que mueren | de nuestras seguidoras

  1. Leo esto y me identifico tanto. En estos días, pensé en volver a escribir, igual que usted pero anoche de madrugada dudé nuevamente porque por 5ta ocasión pierdo mis bebés. Esos bebés fugaces, bebés estrellas, bebés ángeles. Tenía un blog para ello, pero ya nose si debo volver sobre un blog para eso o unirme como colaboradora en páginas como esta. Gracias por su escrito, para mi ha sido de gran ayuda y me pone a pensar sobre mi futuro al respecto de volver a escribir sobre este tema.

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    • Que triste que hayas enfrentado tantas perdidas… Hablo desde mi experiencia y a veces lo que le sirve la otro no siempre le sirve a todo el mundo, sin embargo la escritura es terapéutica, dicho no sólo por mi sino por expertos. Hazlo como un ejercicio y deja fluir todo ese sentir, solo cuando nos vaciamos podemos dejar espacio libre para podernos volver a llenar. Únete a una comunidad, a ver si te resulta el “ser colaboradoras y luego ves qué tal te va, si te resulta así o si continuas con tu blog. Un abrazo de mamá a mamá (pq aunque no estén contigo físicamente bebés fugaces, bebés estrellas o bebés ángeles siguen siendo tus hijos aun estando en el Cielo)

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  2. Yo me identifico contigo, porq de estas cosas no se habla porq a la gente no le gusta escuchar q los bebes no llegan, una o dos veces, porq se habla solo de q llego el ansiado bebe arcoiris y de q sus parejas estuvieron ahi con ellas. Nadie habla de la otra cara, de cuando nuestras esperanzas se acaban cuando nuestros amados arcoiris tambien se van, de cuando el compañero d vida te abandona porq no le parece normal q dos veces tu lo perdiste, porq nadie habla de cuando no existio un final feliz y no le ponen nombre a sus bebes y hacen sus vidas como si no hubiesen existido cuando ese duelo te transforma para siempre. Por Mariana y por Leonardo q no conoci, por ellos y todos los demas vale la pena hablar de esto. Un abrazo.

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    • Es lamentable ser juzgado tan duro no? Y tratar de “buscar un culpable”, la culpa daña mucho y nos roba la paz… Necesitamos abrirnos a nuevas cosas, pq el mundo cambia y con él lo hace la sociedad también, pero para eso se necesita consciencia, madurez, sensibilidad, tolerancia, empatia, respeto… Creo que somos muchas las maestras dispuestas a compartir la experiencia y dar lecciones a todos cuantos nos rodean! Gracias por alzar tu voz (así no tengo que gritar tanto para hacerme oír). Todos nos preparamos para recibir la vida y hasta se nos anuncia cuando llegará, pero nadie se prepara para abrazar la muerte cuando se esperaba vida y menos pq ésta siempre nos sorprende y sorpresas de ese tipo nunca son agradables para nadie… Por Laura, por Ana, por Leonardo, por Mariana y por todos ROMPEREMOS EL SILENCIO. Un abrazo de mamá a mamá Teresa.

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    • No, nunca deja de doler. Es como un piedrita que guardas en el bolsillo, a veces deja de pesar y hasta te olvidas que está ahí, pero cuando metes tu mano en el bolsillo (casi siempre sin querer queriendo) lo tocas y… SABES QUE SIGUE AHÍ! Y vuelve a doler… Un abrazo de mamá a mamá Mannolia.

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  3. Considero que hay una gran valentía detrás de este tema, callarlo empeoraria todo. Son tan madres como todas las demás, buscar la manera de cambiar perspectivas y cerrar tabúes como este es un gran cambio positivo para el mundo. Las invito a seguir, pues tener ángeles de musa y recuerdos vivos, no es más que una bendición que multiplicará consuelo y se encontrará un camino positivo a ese dolor vivido y callado por muchas.

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    • Que bellas tus palabras Isabel, gracias por esa sensibilidad y por tu empatía! No hay nada que reconforte más que el RECONOCIMIENTO de nuestro títulos de MAMÁS. Me encantó esto “son tan madres como todas las demás”… Que nuestros angelitos en el Cielo canten al unísono diciendo Amén al deseo de esa bendición que nos lleve a encontrar el camino positivo tras esto tan negativo que vivimos. Un abrazo y un besito para ti.

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  4. A veces por no incomodar a esa persona que ha pasado por estos malos momentos, preferimos callar y no tocarles el tema, aún cuando quisiéramos darle una palabra de aliento. Dios le da fuertes batallas a sus mejores guerreros y también nos recompensará a la hora de rendir cuentas. Él preparará algo mejor para la vida de esas personas que han tenido que afrontar éstas adversidades y que se han refugiado y confiado en su palabra, porqué nada se mueve sin la voluntad de Dios

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    • Créeme que hablar de nuestros hijos aun viven en el Cielo NUNCA INCOMODA! Más bien nos hace sentir tomadas en cuenta. Así que no temas tocarle el tema a esa Mamá… Así dicen, que las batallas más fuertes se le dan a los mejores soldados… Sólo espero que ninguna de nosotras defraudemos a Dios y que asumamos con coraje, valentía y fortaleza esta prueba. Amén que llegue lo mejor, estamos ansiosas esperándolo! Gracias por escribir, un besito.

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