Uno su corazón no se lo puede mostrar a todo el mundo | de nuestras seguidoras

 Ana María Simon es una reconocida presentadora de la tele y además actriz venezolana. Es bastante activa, simpática y cercana a su público por las redes sociales. Hace unos años tuvo su primera hija y desde entonces la protege y cuida con mucho celo, hasta el punto que no publica fotos de su niña. En ocasiones ha comentado que no lo hace porque hay muchos pederastas que usan esas fotografías y en palabras más, palabras menos porque no quiere exhibirla y punto.

Yo decía “si es boba, es una figura que se debe a sus seguidores, si ella es tan abierta con su vida, debería compartir fotos de su hija”… No entendía por qué no lo hacía. Lo comprendí hace 2 años y 10 meses cuando me convertí en mamá.

De Laura nos quedó solo una foto. La tomó una pediatra neonatologa amiga de la casa, quien la recibió, lo hizo apenas nació, poco después de examinarla y se le ve su carita rosadita, bella y perfecta clarita… Esa foto vale oro para mí y ¡LA CELO COMO A NADA EN ESTE MUNDO! Es el único recuerdo físico que tengo de ella y está en el lugar más sagrado de mi casa, un rinconcito que destiné y acondicioné especialmente para colocarla.

Cuando inicié este camino de maternar con los brazos vacíos, me encontré con varias amigas que mostraban las fotos de sus hijos bebés o niños ya más grandecitos por todos lados, las publicaban por instagram, facebook y colocaban como su foto de perfil en todas sus cuentas de correo, mensajería instantánea… Sin temor. Yo no podía hacerlo, no porque mi foto fuese fea, al contrario es hermosísima, sino que… No sé, no sabría describir con palabras por qué…

Con esas compañeras de duelo, aprendí también la importancia de conservar al menos una foto, me conseguí con mamás que no pudieron sacar ni una foto de sus bebés y se sentían sumamente tristes, por solo tener los ecos de sus consultas médicas y guardar en sus memorias el preciado recuerdo de la carita de su bebé… Me di cuenta de cuán afortunada fui – aunque suene fuera de contexto esta connotación – por el hecho de que a mi no se me ocurrió tomar esa foto realmente, sino que fue iniciativa de otra persona y aunque en este momento de mi vida no quiero a los médicos, a esa doctora la quiero y le estaré eternamente agradecida, SOLO POR ESO.

Ana llega a este mundo teniendo una mamá un poquito experta por las experiencias vividas con su hermana. Debo confesar que supliqué que me le tomaran una foto – porque ya sabía el tormento que representaba que no tuviésemos algo físico para recordarla – y nos quedó también una foto encantadora, en donde se le ve su boquita rojita, se le ve muy tierna, dulce y bonita. Gracias al menos pude hacerlo. Así que pasó a ocupar un lugar en mi mesita, al lado de Laura, de igual forma esa foto tiene un valor incalculable para mi.

Hace poco, leí por ahí a la mamá de un ángel que decía que ciertamente debíamos reeducar a todos frente al tabú de la muerte de los bebés y perder el miedo a hablar de ellos y a mostrar sus fotos. Eso me hizo clic enseguida, porque pensé que era verdad, que no tenía por qué temer no mostrar las fotos de mis hijas. Hice un collage y lo coloqué en mi perfil de WS. Perdí la cuenta de la cantidad de personas que me escribieron preguntando cuál era Laura y cuál Ana… La incomodidad que eso me generó fue sorprendente… No habían pasado ni 24 horas y me arrepentí de haberlas mostrado, la reemplacé por otra inmediatamente.

Ese incidente me cuestionó muchísimo y me llevó a reflexionar, mi esposo me dijo “piensa en María, la madre del hijo de Dios… María dejó solo a unos pocos que visitaran al niño Jesús en el pesebre. Al presentarlo, lo hizo a una sola persona. Luego, doce años después, va Jesús al templo y le reclama a María por hacerlo público. Lo mismo en las Bodas de Caná, darle a conocer le mereció otro regaño por parte de su hijo. Y al morir, el silencio del dolor le llevó a comprender que solo ella conocería en carne propia el sufrimiento por la partida del ser a quien más amó”… Así que concluí que lo mejor era seguir guardando mi secreto, porque uno su corazón no se lo puede mostrar a todo el mundo y menos si está partio’ en dos...

Respeto y acepto las diferentes maneras en que cada mamá recuerda y honra la memoria de su hijo, creo que una madre en duelo tiene permitido hacer muchas cosas para ayudarse a sentirse mejor, cosas que solo quienes maternamos con los brazos vacíos podríamos llegar a comprender y jamás seríamos capaces de emitir juicios de valor despectivos para catalogar esas actuaciones. Quien se siente bien mostrando sus fotos lo hace, quien no también, quien prefiera no hablar que no hable, quien como yo opte por escribir, que escriba… Y así, cada quien es libre de escoger de qué forma drena el dolor, cómo deja fluir todo ese sentir, pues solo cuando nos vaciamos podemos dejar espacio libre para podernos volver a llenar. No hay un proceder correcto o incorrecto en este tránsito, todos se valen, y, la gran verdad que prevalece es que podemos estar separados físicamente, pues ellos – nuestros hijos – están en el Cielo y nosotras en la Tierra, pero nada cambiará el hecho de que fuimos y seremos siempre SUS MAMÁS.

Por: Mariaolga Rojas Ramírez, mamá de Laura y Ana.

 

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