En memoria de Santi | de nuestras seguidoras

En memoria de Santi, uno de los tantos seres de luz que llegaron a este mundo para dar y recibir amor.

He leído muchas historias de madres que han perdido a sus amados hijos y de mis ojos caen lágrimas cada vez que las leo, me identifico con cada una de ellas de alguna manera. Me gustaría contarles mi vivencia como madre de pequeños ángeles.
Cuando nos casamos con mi esposo en el año 2013, esperamos con alegría a nuestro primer hijo, había postergado la maternidad para terminar mi carrera universitaria, la Medicina siempre fue mi sueño anhelado, una carrera con tanta vocación y sacrificio tenía que ser culminada para poder ejercerla con amor y dedicación.

Al principio demoré en quedar embarazada, hasta el año 2014 donde el test de embarazo dio positivo, era una alegría inmensa sentir que otro ser tan pequeñito se gestara en mi vientre, mi esposo estaba feliz también, muy pocos supieron de ese embarazo, queríamos reservar la noticia para más adelante, nuestra alegría se disipó cuando empecé con genitorragia (sangrados) y me preocupé mucho, sabiendo por experiencia como médico que tenía amenaza de aborto espontáneo, visité mi ginecólogo y me indicó que no hiciera fuerzas, que tomara medicación para inhibir las contracciones y el sangrado, así pasaron unos días, me hice ecografía de control y allí mi mundo se derribó cuando me informaron que tenía HMR (huevo muerto y retenido), a las 9 semanas perdí mi embarazo.

Luego tuve que volver a trabajar, con mi duelo a cuestas, fue muy difícil, por un tiempo pensé que no iba a poder tener más hijos.
Pasó un año (2015) y quedé embarazada por segunda vez, otra vez la alegría y la esperanza de volver a ser padres volvieron a nuestra casa. Al principio todo iba bien, controles normales, ecografías normales, hasta la semana 31 donde tuve un pico hipertensivo y tuvo internada por 15 días en el sanatorio con diagnóstico de Preeclampsia, luego cuando estuve estable volví a mi casa con reposo absoluto, mis padres y mi esposo me mimaron y cuidaron mucho, me alejé de mis pacientes y me cuidé al máximo para que mi bebé viniera al mundo lo más al término posible.
A la semana 33, en la última ecografía de control, estaba perdiendo líquido amniótico (oligoamnios), por lo cual mi ginecólogo decidió hacerme cesárea de urgencia, me trasladaron a otro sanatorio en una ciudad cercana donde tenían CTI Neonatal, allí tuve a mi hijo soñado y tan esperado Santiago, nació el día 29 de junio del 2016, pesó apenas 1.018 gramos y midió 36 cm, no podía creer que ese ser tan pequeñito fuera tan hermoso, tan divino, un ángel de verdad, así lo fue desde un principio para nosotros.

Pasaron 72 hs desde el nacimiento y Santi no podía expulsar el meconio (Íleo meconial), tuvimos que ir a la capital de nuestro país, lejos de casa, a otro sanatorio con CTI Neonatal y Cirujano pediátrico, después de muchas pruebas se le diagnóstico Fibrosis quística, una enfermedad hereditaria que produce moco espeso a nivel del pulmón, gastrointestinal, entre otros órganos, no podía creer que mi niño amado pasara tan chiquito por una enfermedad que bien sabia como médico tiene muchas complicaciones.

Lloramos mucho, nos preguntamos como tanto otros padres, ¿porque nosotros?, luego pensé, sólo Dios sabrá porque tenemos que vivir esto, y porqué no, si tantos otros padres pasan por situaciones similares a la nuestra.

Santi fue operado dos veces, la primera operación a los 8 días de nacido, rezamos y rezamos en el pasillo de espera del sanatorio, mi niño resistió a pesar de todo, un gran guerrero, un niño luchador, a la semana siguiente fue nuevamente intervenido, ya que no funcionó la cirugía y el tratamiento, luego de la segunda operación presentó muchas complicaciones, anemia, varias transfusiones y por último una hemorragia digestiva que lo llevó a su muerte, la tierra se derrumbó a nuestros pies, mi niño había partido al cielo, no hay día que no lo extrañemos, damos gracias a Dios por la bendición de haberlos tenidos aunque sea por poco tiempo, nos hicieron los padres más felices del mundo, nos han dado muchas enseñanzas, un día nos volveremos a ver, lo sé, ellos nos cuidan y nos esperan, si Dios quiere un día nos fundiremos en un abrazo eterno los cuatro juntos y no nos separaremos nunca más.

Mi esposo y yo decidimos no tener más hijos biológicos, dado que están las posibilidades de tener otro hijo con Fibrosis quística al ser portadores, decidimos honrar a nuestros hijos con nuestro amor y nuestra memoria.
Mi profesión como médico hace que vea niños, en ellos veo a mi Santi todos los días.

Esta carta la escribo en honor a mis hijos, a mi Santi adorado y a todos aquellos angelitos que vinieron a este mundo para dar amor y enseñarnos a amar.
Rosanna, madre de Santiago.

2 comentarios en “En memoria de Santi | de nuestras seguidoras

  1. te entiendo tanto. Perdi mi primer bebe a las 12 semanas, y a los 6 meses quede nuevamente embarazada. Joaquin nacio a las 24 semanas y media, con 680grs, me detectaron incompetencia cervical, vivio solo 2 dias pero fueron los mas lindos de mi vida. El duelo es terrible, pasarlo por segunda vez es incomprensible, pero a pesar de todo sigo adelante, ni yo se que es lo que me mantiene en pie…pero lo hago. Te mando un beso y un abrazo enorme

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  2. Guao Rosanna, muy bello tu escrito. Identificada contigo ya que mi angel tambien se llama Santiago… en mi caso un aborto espontaneo a las 10 semanas acabó con nuestro sueño de ser padres y alli vamos en este duro caminar de tener brazos vacíos pero ellos están en el cielo y juegan juntos. Un abrazo,

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