La decisión más difícil

9 de Mayo de 2017
“Lo que para mí será una eternidad de sufrimiento, para ti sólo un instante, porque ahí donde tu estas hijito mío, no existe la impaciencia, tan solo amor”

Ha pasado un año desde que no estás, lo estoy llevando lo mejor posible, pero tengo que sincerarme, un pequeño remordimiento hace que a cada que llega el recuerdo de la ilusión por tu llegada agache la mirada, que reprima mi dolor, y sea tan dura conmigo misma, ¿he de merecer yo, llorar por el hijo perdido, cuando la decisión ha sido mía? ¿Entenderían los demás las razones cuando ni la misma medicina de mi país sabiendo que al nacer morirías, legalizaran tu despedida temprana? Tengo que confesarlo, de ratos me siento clandestina, agonicé antes de tiempo. Impulsada por el fatal diagnóstico de aquella maldita radiografía, volví a morir, por tercera vez, y por una situación sumamente distinta a las anteriores, volví a morir, una vez más, a mí que la vida me ha golpeado tanto, me volvió a golpear, y en pleno raciocinio dije ¡no puedo más!, temía a la ilusión crecida, agigantada con el pasar de los días, a una esperanza de vida que sabía que nunca tendría, a un mundo lleno de preguntas, y antes de que tu presencia en mi ser fuera notoria, nos dividimos… pero nunca en alma, seguimos fusionados y aunque tu pequeño cuerpecito de diecinueve semanas se volvió polvo, seguimos unidos, eres la decisión más difícil de mi vida entera, la opresión que desde entonces no ha salido de mi corazón, eres la prueba real de que soy fuerte mucho más de lo que pensaba, eres tantas cosas, eres un mundo habitado en mi pecho, y a la vez eres nada para los que nunca supieron de tu existencia, agradezco que seas para ellos ese nada, porque de haber sido alguien aún estarían hablando lastimosamente de tu vida, de la mía, de la de tu padre; a nuestro propio ritmo y silenciosamente elegimos cómo y cuándo despedirte, que personas estarían con nosotros ese día, alejados de la hipocresía, y es que hijito mío, nuestro amor es un tanto egoísta, pues sabes que fue amor por ti lo que nos impulsó. Una vida de sufrimiento para mí, a cambio de un paraíso para ti, donde no hubiese dolor, donde ahora estás, donde solo hay paz, amor de madre, amor que da todo por sus hijos, por su bienestar aunque sea en otro plano de la existencia.

¿Que si estoy mejor ahora que ha pasado un año?

La respuesta es esta cariño mío: nunca estaré mejor de lo que estuve esas diecinueve semanas contigo. 

Eternamente tu mamá.

¡Para mi Emanuel querido!

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