Sin razón alguna #sigoenpie

sin razón

A veces veía mujeres pidiendo limosna en la calle y me maravillaba de que hubieran podido dar a luz a dos o tres hijos sanos sin ningún tipo de cuidado prenatal. ¿No es eso curioso? ¿No es inexplicable? Y lo más importante de todo: ¿no es eso injusto?
 ( me preguntaba ). He escuchado en las noticias acerca de mujeres que tiran a su bebé sano a la basura o me he enterado de gente que maltrata a sus propios hijos al grado de matarlos o marcarlos para siempre. Eso sí que es injusto, ¿no?

Antes, muy al principio de mi duelo me hacía las mismas preguntas que uno se hace y que realmente no tienen respuesta. La más recurrente era ¿por qué a mí? Yo en verdad quería tener a mi hija. Tengo un hijo más grande y a mi parecer no lo he hecho tan mal como madre, entonces, ¿cuál fue el motivo de que se me negara la maternidad por segunda vez?

Yo reflexionaba mucho al respecto, me torturaba pensando que tal vez había hecho todas las cosas mal durante mi embarazo. Luego pensaba que no, que realmente había hecho todo lo que el médico me había dicho y más: comí sano, bebí mucha agua, descansé lo suficiente, iba a todas mis consultas, me cuidé mucho y aun así mi hija murió. 
Entonces, si eso no fue lo que lo provocó, debió ser algo muy malo que hice en mi vida, algo terrible para ser castigada de ese modo tan cruel. Como tampoco encontré nada que pudiera haber causado ese desenlace con mi embarazo, pensé, tal vez fue algo terrible que hice en mi otra vida. 
Pero bueno, pensar eso ya era demasiado.

Entonces, hace unas semanas, unos pocos días antes de que María cumpliera su séptimo aniversario en el cielo, me llegó la “respuesta” a mi pregunta. 

Como ya sabemos, cosas malas pueden sucederle a la gente buena. Esto que nos pasó no depende de si eres bueno o malo. Es más bien como una ruleta rusa, le puede tocar a cualquiera sin una razón especial, por puro azar. Aunque tal vez después descubras la causa física que se llevó a tu hijo (a veces no se sabe nunca) de cualquier modo esa es solo la razón terrenal. La razón teológica, espiritual o lo que sea, nunca la sabremos bien a bien, justo porque puede tocarle al más bueno de los hijos de dios, o al más malo y ruin sobre la tierra, y eso para nosotros los mortales no tiene lógica.

Las razones por las que dios decidió mandarle a alguien un niño que no viviría mucho tiempo, pues, solo él las sabe. O, en verdad, puede no haberlas.

 Yo no tenía más derecho que alguien que sí pudo tener a su hijo o ese alguien más derecho que yo a tener un bebé sano. Solo que a mí me tocó sacarme la lotería inversa. Dios no puede ser tan cruel como para arrebatarnos un hijo y pretender que con eso aprendamos algo. No hay lecciones aquí que aprender, excepto esta: la vida puede darnos un vuelco de 360 grados en cualquier momento y más tarde o más temprano, hay que saber aceptar lo que este hecho trae consigo. 
Pero de esta dura prueba, sí qué hay que aprender mucho: a reacomodarnos en una nueva realidad, aprender a vivir sin ese hijo que nos falta y muchas lecciones (cada quién aprenderá las suyas), pero todo esto es a raíz del suceso, no por el suceso mismo.

Buscar explicaciones que no van a llegar es una forma de torturarse. Entiendo que tienes que pasar por ahí, pero no te detengas mucho: lo único que debes saber es que no es tu culpa lo que pasó. Tú hiciste lo que mejor pudiste y el desenlace fue el único que podía haber sido.
Con esto no quiero decir que no importa que no te cuides en un siguiente embarazo, o que hagas cosas horribles en tu vida, total el resultado será azaroso: lo único que quiero decirte es que no debes culparte jamás por la muerte de tu hijo, porque esta salía de tus manos.

Dicho de este modo, eso de que no importa si fuiste bueno o malo, de todos modos podría pasarte, parece algo simple y hasta obvio. Aun así,  a mí me tomó casi 7 largos años comprenderlo y asimilarlo.

Pero no puede existir el negro sin el blanco; y así como los bebés a veces mueren sin justificación, también nos queda la esperanza de lo opuesto: que en un futuro, si puedes y quieres intentar de nuevo, puede tocarte la gran fortuna de tener un bebé sano contigo.

Y también te lo mereces, sin razón alguna.

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