39+3 sdg| de nuestras seguidoras

Era Martes 20 de diciembre, me realicé una ecografía solo para saber que todo estaba bien y así fue… 3:30 p.m. escuchaba los latidos de mi bebé, lo veía moverse, buena cantidad de líquido, nada anormal en la placenta, en fin, todo estaba bien esa tarde. Al llegar a las 10:40 p.m. los movimientos de mi hijo eran pocos y suaves, nada a lo que estaba acostumbrada, ninguna patadita queriendo romper mi costilla; esa última noche no había movimientos bruscos. Al llegar las 11:00 yo no podía dormir, ya no sentía a mi bebé así que le hablaba, sobaba mi pancita, me paré a caminar y lo movía a mi ritmo, fue ahí cuando sentí un miedo horrible de perderlo, fue ahí cuando desperté a mi esposo y le pedí acompañarme a urgencias ya que él creía que nuestro bebé solo dormía, caminé unas cuadras ya que la clínica está a una distancia corta, tardaron en atenderme y cuando al fin lo hicieron pusieron un estetoscopio en mi enorme pancita, fue ahí cuando escuché por primera vez “No hay latido”. En ese momento sentí cómo lo que presentía se hacia realidad pero aún tenia esperanza, me fui a una clínica donde ya me esperaban de urgencia y en el registro no había actividad, al hacerme la ecografía se confirmo mi miedo más grande, no había latido, las manitas de mi bebé estaban sueltas… Al escuchar las palabras del doctor, yo aún rogaba a Dios que todo fuera un malentendido, llorando y gritando pedí que dejaran a mi hijo a mi lado, pero no fue así. Me fui al hospital donde había separado el paquete de maternidad para recibir a mi hijo y ahí llegó mi ginecólogo ( para eso eran ya las 6:00 a.m.), me volvió a hacer una ecografía y como era de esperarse no había ninguna irregularidad, todo estaba bien, él también se preguntaba que fue lo que pasó y por qué. Me sugirió parto natural pero el simple hecho de que tuvieran que usar forceps para ayudar a mi bebé a nacer me aterraba así que decidí tenerlo por cesárea. Entré a quirófano y a las 9:49 a.m. del miércoles 21 de diciembre nació mi hijo, con el que tanto había soñado, ese bebé tan amado y esperado no solo por sus padres.

A las 9:57 a.m. pude besarle, a esa hora conocí a quien había estado viviendo dentro de mí, a quien había esperado tanto tiempo, vi una carita hermosa la cual sigue viviendo en mí todo el tiempo y en ese momento tuve sentimientos encontrados, por un lado era feliz de haber conocido al bebé que tanto esperaba, a mi primer hijo, pero por otro sabía que faltaba muy poco tiempo para entregarlo. Al estar sola con las enfermeras mientras me pasaban a recuperación les rogué me lo trajeran un momento para despedirme de él, al traerlo nuevamente lo tomé en brazos y lo recosté en mi pecho, le repetía que lo amaba y que eso jamás cambiaría, que ni la muerte podría acabar con ese amor tan inexplicable y puro, él parecía dormidito, había mucha paz en su bello rostro, lloraba reclamando a Dios y a la vida porque nos hacían esto, pero a la vez sabía que no era momento de reclamos, que solo era momento de decirle cuanto lo ama su mamá y de besarlo y abrazarlo y así fue por 15 minutos hasta que fueron por él y con todo el dolor de mi corazón lo entregué. Al pasarme a piso no sentía dolor físico, solo estaba como “ida”… Esos fueron los días más dolorosos que he vivido, en un mismo día vi nacer y fui obligada a entregar a mi hijo con la promesa de que nos volveremos a ver en la vida eterna y ahí solo habrá lagrimas de alegría por volver a mi bebé, por volver a tenerte mi Fraco Hermoso.

Escrito por Marce Arias, mamá de Fraco.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s