Carta a mi pedacito de cielo Bastian Raziel. |de nuestras seguidoras

Hijo mío, fue tan hermosa la sensación y la alegría desde aquel día cálido de verano cuando con papá hicimos la prueba y salió positivo; desde ese momento nuestro mundo habías cambiado, uno de mis sueños más anhelado estaba haciéndose realidad y latiendo en mí y eras tú mi Príncipe azul, porque desde un principio sabíamos que eras un príncipe bello. Todos recibieron con felicidad el anuncio de tu existencia, pareciera que todos ya te esperaban y por fin llegarías, porque mamá ya se estaba poniendo viejita de a poco 😉

Empecé a buscarte el nombre porque debería ser algo hermoso y único, papá me dejó a mi que decidiera, me pasé todos los días en Internet, viendo si va combinar o no y a abuela que nunca le gustaba ningún nombre, fue entonces que decidí por Bastian y así serías mi #Basti #Tian o #Tiancito y tío Alfre me decía que para ese nombre tenías que ser rubio por el Tiger alemán, pero ibas a ser el Bastian morochito más hermoso del planeta y Raziel porque eras mi querubin, mi secreto de Dios. Pasaron las semanas y rápidamente ibas creciendo y ya te hiciste notar desde el 2 mes, que hasta pensé que estaban entre dos allí en la pancita, pero sólo eras tú ,enorme hombrecito había sido.
Desde aquel positivo mi mundo eras tú, mis planes y proyectos giraba todo hacia ti, imaginaba como serías, a quién te parecerías, si serías llorón y celoso como mami, o calladito y hermoso como papi. Empecé a soñar que nos iríamos juntos al estadio porque eras Olimpista de sangre y algún día me cantarías “una tarde mi vieja me llevó”….. que apenas camines te llevaría a la escuela de fútbol y algún día te vería jugar por Europa; también pensé que iríamos a estudiar canto y guitarra, porque si no eras futbolista papi me dijo que quisiera que fueras un gran músico. En fin mami creó un mundo perfecto a tu lado.

En víspera del día de la madre empezaste a manifestarte con tus primeras pataditas, la emoción fue única, y cada mañanita ya me despertabas así y alegrabas mis días, hasta que lastimosamente apareció esa terrible enfermedad donde apareció el miedo y empezamos nuestra lucha juntos, yo sólo pedía que aguantes y aguantes. Luchamos juntos bebé, hasta ya no quería tomar taaaaantos remedios para no hacerte daño, ya no sabía que era bueno y malo lo único que quería es que estés bien. Pasaron las 25 semanas y los doctores no me dieron un panorama alentador porque aún eras muy pequeñito para poder sacarte y puedas resistir, llegamos a los 26 semanas cuando ya no le sentía a mi travieso juguetón moverse como antes, el miedo era mayor, ya no podía dormir pero el Dr. me dijo que estabas bien, hasta que pasaron los días y llegamos a la eco cuando me dijo el dr.: – Sra. el bebé ya no tiene latidos.

No supe si llorar, gritar, saltar de la camilla y patear todo, parecía que mi mundo se venía abajo, no era para menos, una parte de mi ser estaba muerto, fue la misma sensación de aquella tarde cuando me dejó tu abuelo.

Ahora todo el mundo me dicen que sos mi ángel pero yo no te quería como ángel yo te quería a mi lado, ibas a ser mi compañerito de aventuras, mi malcriado. Me dicen que no te lloré, pero ¿cómo llorarte mi amor? Si mi cama solitaria estaba lista para ti y nunca más iba estar sola, ¿cómo no llorar si son tantos sueños contigo y de lo más hermoso? ¿Ahora tendré que prenderte vela en un panteón? Yo no quería eso mi vida. Nadie quería eso. Papi se pasaba el día pendiente de ti y de mí, tía Yami me decía: – Yo le quiero ya ver y que me haga pipí encima, no importa, padrino Alfre estaba emocionado esperando para consentirte, abuela Adela igualmente porque serías el bebé de la casa, Aidee quería pintarte ya carita feliz por la panza y se pasaba hablandote, Thiago se puso celoso al principio hasta que aceptó que serías su hermanito y todo tenían que compartir hasta sus juguetes y eso por igual. Los tíos y tías por todos lados estaban pendientes de ti, todos querían verle a Bastian nacer y crecer sanito. Todos te querían bebé, hubo misas, novenarios y oraciones por todos lados por nuestra salud, pero lastimosamente no aguantaste mi amor y hay que aceptar los designios de Dios. Me hiciste mamá, me hiciste mujer, me hiciste sentir tantas cosas lindas mi ángel, ahora solo me queda rezar y pedirte que nos cuides, ahora que ya estás con abuelito allá en el cielo, cuidanos y bendice a mamá, papá a abuelos y a todos los tíos y tías que estuvieron pendientes de ti y de mí y nunca me dejaron sola.

Mi pequeño ángel: dejaste vacío el corazón y los brazos de mamá pero dejaste un gran amor sembrado, el amor de una madre. Te amo pequeño ángel por siempre, ya nunca estaré sola porque tú estarás conmigo mi Bastian Raziel.

Por siempre te adora.

Tu mami.

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