Maternidad de aquí y de allí

No es fácil ser mamá en duelo. Con el tiempo, día a día, lo vamos aprendiendo a hacer. Porque es lo único que tenemos, aprendemos a maternar en la distancia, en las lárgimas, en los momentos de esa melancolía que aturde, aprendemos a encontrarles, a amarles infinito, siempre y cada día, nosotras acá, nuestros bebés allá. Donde sea ese allá, si fuera un cielo, un firmamente suspendido en el tiempo, el reino del amor o la profundidad de nuestra propia alma. “Allí” es, implemente, “no aquí”, no a mi lado, no de mi mano, no respirando sobre mi pecho ni aprendiendo a gatear. Allí, donde no oigo tu voz, donde no siento tu manito tan chiquitita agarrarse de la mía con profunda confianza. Yo aquí y tú allí, así aprendo a ser tu mamá cada día.

Y después, con el tiempo, cuando la vida sigue, si queremos y podemos, a veces volvemos a tener un hijo, una hija. Una pequeña persona que es un regalo de la vida, un milagro de cuerpos y de almas, y volvemos a ser mamás y papás. Un hijo trae luz, trae amor, siempre. Y cuando este nuevo bebé se queda a vivir, nuestro corazón casi que se sale de la felicidad, de vernos envueltas en la luz de un nuevo hijo.

Ese bebito, esa hija “arcoíris” es un regalo y somos tan afortunados.

Volver a ser mamás y papás es un privilegio. A veces creo que lo disfrutamos un poquito IMG_2596más, que somos tan concientes de lo verdaderamente afortunados que somos. Es un regalo de nuestro bebé que murió. De alguna forma, su muerte nos recalca, aún más si cabe, el milagro que es poder tener un hijo en brazos. Incluso así, agradecidas y entregadas, ser “mamá arcoíris” no es fácil.

Para mí, por lo menos, no lo es. Lo sigo descubriendo cada día, cómo maternar allí y aquí. Cómo ser madre de alma y madre de brazos llenos, brazos en constante movimiento, brazos ocupados, cargados, tan necesitados y amados.

El puerperio de un hijo vivo es una maraña bella e intensa de exigencias y más amor del que jamás habríamos imaginado. ¿Cómo seguimos dedicándole tiempo a la hija que no lo exige con gritos y llantitos? ¿Cómo somos mamás en silencio cuando nuestros días están tan llenos de balbuceo y pedidos? ¿Cómo somos mamás de aquí y de allí? ¿Cómo ser padres en la distancia y padres que cuidan y cambian pañales y mecen en su ancho pecho?

Como siempre, como lo venimos haciendo desde el primer día… pasito a pasito, queriéndoles, sabiendo que hacemos lo mejor que podemos.

Porque somos sus mamás.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s