Lo que yo creo | #creencias

Fui criada Católica. Fui bautizada, recibí mi primera comunión, y luego me confirmé. Asistía a misa regularmente, oraba cada noche y antes de cada comida. Crecí escuchando historias del cielo, del limbo y de los bebés “moritos”.

Con el tiempo todo aquello cambió. Comencé a sentirme mucho más cómoda con el concepto de Dios o de un Ser Superior sin intermediarios, como las religiones. Pero cuando mi hijo murió, otro cambio sacudió mi vida. Necesitaba respuestas, necesitaba certezas. Y entonces comencé a leer. Siempre he sido sumamente respetuosa de todas las creencias, y cuando mi niño murió no hubo excepción. A pesar de que en un principio mi enojo con Dios era tremendo, no me negué a nada que viniera desde otros y que tuviera que ver con religiones. Sentía que, si esa gente se tomaba el tiempo de compartir conmigo algo tan sagrado para ellos como su religión, lo mínimo que podía hacer yo era agradecerlo y aceptarlo con el mismo cariño con el que se me estaba dando.

Y comencé a leer… Folletos, libros, escritos… Católicos, Evangélicos, Mormones, Testigos de Jehová, Budistas. Me maravillé con algunas de las creencias que muchos de ellos tenían sobre la muerte, me horroricé con otras. Y seguí leyendo. Leí hasta cansarme, consulté sacerdotes, pastores y ministros. Me interesaba profundamente entender, de alguna u otra forma, que pasaba cuando uno abandonaba su cuerpo terrenal. Necesitaba tener una certeza de que esto no era el fin, porque no me resignaba a creer que mi Thomas fue sólo esas 14 horas y nada más. Y poco a poco mi alma fue encontrando paz. Y la fue encontrando porque elegí quedarme con todo aquello que hacía click en mi corazón. Y hoy día, con mucha humildad, les quiero contar que es lo que creo yo.

 

Creo que cada niño y cada niña que llegó a nosotros, incluso los que se quedaron por poco tiempo, son una bendición.

Creo que lo que nos pasó fue una tragedia, pero ellos no.

Creo que cada uno de nuestros hijos nos eligió desde mucho antes, porque tenían que conocer lo poco o mucho que conocieron del mundo a través de nosotras.

Creo que cada bebé que partió de forma inesperada, venía con una misión de amor que se completó en el tiempo y en la forma asignada. A algunos les bastaron sólo semanas en el vientre, otros como el mío, necesitaron horas terrenales, otros días, otros meses.

Creo que el lazo de la maternidad o paternidad es irrompible. No hay ex hijos ni ex hijas. Creo que los hijos son hijos por la eternidad.

Creo que hay niños y niñas que llegan al cielo a seguir ascendiendo, mientras otros vuelven en algún otro momento o en alguna otra vida, pues se les ha asignado otra misión.

Creo que el portal entre lo físico y lo celestial es tan fino, que a través de él nuestros niños vienen y van y es por eso que, muchas veces, los podemos sentir.

Creo que nuestros niños son seres elevados, ya que con sólo un instante lograron lo que muchos seres humanos no logran ni en 100 años, y por lo mismo se les permitió volver al lugar de donde venían.

Creo que el corazón de un padre y de una madre sabe, siempre sabe.

Creo que mi hijo, mi Thomas, es mi pequeño gran maestro. Creo que mi hijo es parte del todo. Creo que para Thomas, 14 horas fueron eternidad. Creo que, a pesar de todo, fui bendecida con este hijo tan especial. Creo que Thomas me acompaña noche y día. Creo que cada una de nosotras, tiene derecho a creer lo que desee. Porque así, y sólo así, iremos encontrando la calma de a poco. Porque de una cosa estoy segura al 100%, nuestros niños no son como los otros 💓

Imagen tomada desde internet

 

2 comentarios en “Lo que yo creo | #creencias

  1. Exacto … nosotros sabemos que nuestros hijos no son como los otros, son tan diferentes , a veces no podía explicarme que a mi Hector Leonardo le gustara tanto la música clásica y la sintiera tan intensamente que fuera tan analítico y reflexivo , a sus escasos meses ….!

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  2. hola, andrea, es cierto, cada quien es libre de creer lo que le de un poco de paz a su alma. yo al igual que tu he leido folletos, articulos y todo lo que tenga que ver con la muerte, en este caso, de nuestros hijos. como tu dices es igual de importante unos dias, unos meses, unas horas dentro o fuera del vientre para saber que ellos existieron y seguiran existiendo por la eternidad, en mi caso mi Ariana me regalo 11 meses y 29 dias maravillosos, quiza los mas hermosos de mi vida, desgraciadamente una negligencia medica la arrebato de mis brazos. llore, me revele y renegue de dios en su momento, pero al final comprendi que tenia que aferrarme de algo, sino creia en el, donde estaria Ariana ahora? existio solo esos 11 meses? quiero creer que ella esta en ese cielo del que siempre he escuchado desde que era niña, que sigue haciendo travesuras como las que hacia aqui, ve las aves pasar y mueve los brazos queriendo volar como ellas y sale a pasear todos los dias con su abuelo viendo los hermosos paisajes que hay ahi y es muy feliz. tambien he escuchado de la reencarnacion, que ella quiza vuelva algun dia en otra familia, ojala dios me de la oportunidad de encontrarla y volverla a ver, aunque ya no sea mi hija y sino pues espero verla algun dia en la eternidad. te recomiendo un libro por si no lo has leido se llama Cuando un amigo se va… a los que lloran aun ser querido. a mi me me lo regalaron cuando paso lo de mi hija y me ayudo mucho. un abrazo a la distancia.

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