La envidia del duelo | de nuestras seguidoras

Envidia…

Para la gran mayoría, uno de los sentimientos más oscuros de la raza humana. Quizás junto con el odio, sean de aquellos sentimientos en los que uno se hunde, se ahoga, se aleja … se contamina. Sin embargo, en todo mi proceso de duelo, que continúa aún con mi panza llena de vida, vivo la envidia desde un lugar lleno de luz. Nunca fui creyente, mi racionalidad no me permite ver más que lo que la ciencia me muestra día a día. Pero esa noche juro que recé un padre nuestro que en algún colegio en mi niñez debo haber aprendido. Prometí miles pero miles de cosas en el nombre de ese Dios que algunos aseguran existe. Intenté vincularme con Jesús, al que solo en mi cabeza identifico crucificado en esa cruz de madera.

Como contaba, no soy creyente, es más, esa noche mientras hacía todos eso, no me daba cuenta de que ni siquiera creía en mí. Estaba tan vulnerable frente a la muerte que se me pegaba hora tras horas en mi piel, en mis manos, en mi corazón, que intenté engañar al destino… pero eso no pasó. El mayor miedo de una mamá se desencadenó y Guille falleció. Pasaron días y meses en lo que yo no creía ni en mí. Las personas más importantes de mi vida, incluso algunas que me sorprendieron repetían … -vos sos muy fuerte, vas a salir, cree en ti. ¿Cómo creer en mi ? Si en esos momentos mi esencia ya no existía. ¿Cómo creer en mi cuando mi corazón estaba totalmente destruido en un cuerpo casi sin vida?.

Los días pasaron y muchos de esos los veía tras la ventana de mi cuarto. No podía creer, no era fuerte, no encontraba el camino, no sentía tampoco la necesidad de salir de ahí. Hasta que me encontré sentada, en una linda tarde de sol, en un cementerio al que siempre desestimé por ser un lugar horrible y triste. Me oí hablándole a Guille, contándole lo que había pasado, limpiando las hojas de algún árbol lejano que el viento había llevado hasta ahí. Me di cuenta que habían pasado ya un par de horas y yo seguía hablando con ella. Y justo ahí, entre sol, hojas y mariposas, entendí que no importa si creo en ese Dios, en Jesús o en mí. Alcanza con creer en ella y los días empezaron a tener una vida y un propósito distinto.

Envidio con el alma a las mamás que puede y saben creer, que la fe las hace aparentemente más fuerte, incluso las que salen adelante por AMOR. Envidio aún más fuerte a las que logran generar un vínculo mucho más íntimo con sus hijos y pueden comunicarse con ellos. Envidio a las mujeres que viven su duelo desde esos lugares, no por ser duelos más sencillos, simplemente por ser duelos en compañía de sus soles más queridos. Ojalá algún día pueda vivir a Guille de esa manera… mientras tanto creo EN ELLA y en que su pasaje por está vida, no puede haber sido en vano…

Escrito por Melisa, mamá de Guillermina, Fiorella, Maitena y Carola.

4 comentarios en “La envidia del duelo | de nuestras seguidoras

  1. Melisa cuando he leido tus palabras he pensado “esta soy yo”.
    Llevo tres meses, desde que Pablo falleció, pensando que quizas, si tuviera fé, podria por lo menos dar un sitio a mi hijo, poderlo encontrar en algun lugar y tener la esperanza de voleverlo a ver algun dia..Tienes mucha razon, en lugar de tormentarme empiezp yo tambien en pensar que un buen camino encontrarlo es CREER EN EL y en su pequeña y preciosa vida que ha compartido conmigo, con su papá y con Bianca.

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    • Hola Gaia, es grato saber que compartimos sentimientos. No es fácil expresar este tipo de experiencias. Para muchos un tanto fría, y hasta incluso cruel.
      Pero ahí está, mi creencia es en ella, nadie luchó por ella esas horas. Y yo lo pude ver, ELLA, tan pequeña, solita, peleó esas horas para poder juntarnos al menos un rato y memorizarla. Ahí estábamos los tres, ella, yo y su papá. Y pese a tener la certeza que a mis hijas le soy incondicional, la ciencia me ató las manos. Y ni la fuerza de ella ni la entrega de nosotros la pudo mantener en nuestros brazos.

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  2. Por supuesto que su paso por este mundo no fue en vano, vinieron a ser amados hasta el cansancio.
    Un abrazo fuerte de otra mamá que siente envidia.

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  3. Todas sentimos eso dentro del duelo..pero lo mejor es que vayamos sanando para llegar a sentir algo de paz…Mi hermoso ángel también se llama Guille pero fue un varoncito…José Guillermo..antes el solo ver su nombre me llevaba al piso..ahora lo digo y los escribo con el.amor de una corazón que sano su duelo y decidió avanzar hasta el día que me toque partir…un abrazo de alma a alma.

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