¿QUÉ LE DIRÍA UNA MADRE EN DUELO A LA MUERTE?  

 

NOTA: La muerte ha calado como tema de reflexión en la mayoría de las personas, pues en algún momento nos ha tocado enfrentarla. Por esa razón, siempre nos ha inquietado y cuestionado. Muchas personas lo consideran un tema tabú o desagradable de comentar, como si el no nombrarla hará que desaparezca o le alejará; lo cierto es que cada vez hay más personas que tienen que “recibir muerte, cuando esperaban VIDA”.

 

Todos somos inocentes frente a la muerte, porque siempre nos sorprendes.

Nadie te quiere.

A nadie le gusta hablar de ti.

Sienten como “pavoso” o de “mala vibra” el tan siquiera nombrarte.

Para casi todos eres un castigo y es ahí donde comienza la disyuntiva que lleva a hacer un análisis exhaustivo y cruel ante la pregunta: “qué hice para merecer esto”… Cuestionamiento que nunca tiene una respuesta exacta.

Eres sinónimo de olvido, depresión, tristeza, nostalgia, vacío, desaparición, abandono, soledad…

Nada vuelve a ser igual que antes tras la muerte de un hijo (Y DE DOS MENOS).

La gente compadece al doliente con disimulo.

Le ayudan como pueden.

Nunca saben qué decir en ese momento, cuando visitas tan prematuramente a las mamás y les quitas a sus anhelados bebés. La mayoría de las veces dicen improperios y cosas sin sentido.

Otros optan por callar.

Eres la destrucción o el final de algo.

Devastas todo a tu paso, no te importa acabar con las ilusiones y dejar inconclusos los planes que se hayan hecho.

No das segundas oportunidades.

Ni aceptas trueques.

Después de la muerte de un niño nada puede ser correcto.

Uno intenta arreglar su vida, pero cuando se pierden hijos, eso jamás se arregla.

Me lo quitaste casi todo, pero a pesar de haberte llevado lo que más amaba, hay algo que nunca podrás arrebatarme ni llevarte y es MI MATERNIDAD.

Sí, soy mamá y lo seguiré siendo así no tenga físicamente conmigo a mis hijas.

Ha sido justamente tras la muerte y el maternar con los brazos vacíos como me he impregnado de un Amor inconmensurable, dulce y bonito, ingenuo, puro, sincero… Y la relación se fortaleció justo cuando la vida terrenal acabó…

Siendo así, como que no eres tan poderosa.

En realidad, como que nada muere si lo vemos de otra forma.

Eso de que la muerte es el fin es un mito, solo eso, una utopía.

Pues en mis pensamientos y cada vez que mi boca habla de la abundancia que habita en mi corazón partio’ en dos a través de cada escrito, las hace presentes, les da forma y sentido a esa vida intangible que todos creen que acabó con la muerte.

Una mamá en duelo se aferra al dolor que le causó la partida de sus hijos, como si ese sentimiento fuese la única conexión directa con ellos; hasta que finalmente siente como comienza a “doler bonito”, es decir, llega un momento en que el recuerdo ya no trae consigo a cuestas ese dolor que carcome y llena de rabia, angustia, tristeza, pesar… Sino que el recordar a los hijos llena de paz, de alegría y de amor, deMASiado amor, por eso duele bonito.

En este camino del duelo, hay palabras de consuelo que se convierten en consejos que bien valen la pena compartirlos. LM, mi amigo el cura a quien aprecio muchísimo, me ha dado ‘trillocientos’, pero hay uno en particular que hay quiero traer a colación y es éste: “Puedes hacer del dolor un jardín, en el que se cultiven solo flores y esas dos únicas flores serán tus hijas, quienes viven contigo, en tu corazón… Cultiva ese sentir y transfórmalo. Un jardín se cuida, se riega con amor, uno está pendiente de que le pegue un poco de sol o le pone algo que de sombra si hay mucho sol; lo abona, le aleja las hormigas o la plaga… Te invito a que hagas del dolor un jardín y que florezcan en él las flores más hermosas: TUS HIJAS”.

Hagamos que cada gesto de bondad, de compasión, de misericordia, cuente como legado del paso fugaz – pero potente y transformador – de esos hijos que hoy están en el Cielo, que cada acto se convierta en el fertilizante que prolongue la vida y la belleza de nuestro jardín.

Después de todo, la muerte no nos roba a los seres amados, al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo.

Sé que jamás harás que mis hijas vuelvan y puede que jamás me consuele, pero te puedo asegurar que no acabarás con mi amor, con mis recuerdos, con estas ganas de levantarme y seguir, por ellas y por mí…

 

…) sigue aunque todos esperen que abandones, no dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lastima te tengan respeto. Cuando (…) no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón pero sigue, nunca te detengas. Madre Teresa de Calcuta.

 

Por: Mariaolga Rojas Ramírez, mamá de Laura y Ana.-

 

(

2 comentarios en “¿QUÉ LE DIRÍA UNA MADRE EN DUELO A LA MUERTE?  

  1. Hermoso María Olga. Has descrito lo que ha empezado a sucederme, y es esa sensación de que duele distinto. No te niego que a veces siento culpa porque ha no lloro igual, pero después de un año he entendido que se puede seguir maternando aunque los brazos estén vacíos, porque maternar es amar con la vida y por la vida entera.

    Te envío un abrazo fuerte!

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    • Así es Angela, el amor es la fuerza más grande que mueve y da sentido a esto de maternar con los brazos vacíos. Gracias por leerme, un abrazo apretao, de mamá a mamá ❤

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