Ni los primeros, ni los últimos

A veces nos sentimos tan solos… sabemos que mucha gente, mucha más de la que creeríamos, está pasando por lo mismo que nosotros. Pero es que a veces nos sentimos tan solos con nuestro dolor y nuestra pérdida, sobre todo en esta época del año, que nos parece que nadie en el mundo nos puede entender ( a veces ni siquiera nuestras parejas. )

Se supone que tienes que estar feliz, poner el árbol de navidad mientras cantas villancicos y debes sonreírle a todo el mundo, porque después de todo esta es la temporada de agradecer las bendiciones que uno tiene y por todas las cosas buenas que nos pasaron en el año. Entonces ¿por qué es justo en esta época cuando más uno siente las ausencias? ¿por qué vienen los recuerdos en oleadas e incluso hasta los recuerdos lindos pueden hacernos llorar? Y evitamos a toda costa ponernos sentimentales frente a los demás, porque, pues, esta es la época de estar felices ¿no?

A nadie le gusta agüarle la fiesta a los demás. Ni siquiera cuando hay una muy buena razón.

Pero también está bien hacer un recuento de las cosas tristes que nos dejó el año, de extrañar un poco más a nuestros hijos que se fueron; este puede ser un tiempo de recogimiento y reflexión únicamente, aunque le extrañe a los demás. De pensar un poco en ti y olvidarte de lo que la demás gente pensará.

Querido compañero de ruta: no estás solo. Y no eres ni el primero ni el último que pasará por la lamentable experiencia de perder a su hijo. Tampoco eres el único, pero tu dolor y tu perdida sí son únicos y a menudo, solitarios y hay que aprender a vivir con eso. No tienes que esconder tus sentimientos de nadie, ni siquiera porque se supone debas estar feliz. Somos muchas las personas pasando por lo mismo, ya sea recientemente o como yo, con muchos años en el camino. Sé que mis palabras no remediarán nada ni te harán sentir mejor ( ojalá pudieran ), pero puedo darte este consejo: haz lo que sientas. Si quieres llorar, llora; si quieres gritar hazlo, y si no tienes ganas de festejar porque sientes que no hay nada que festejar, dilo fuerte y claro a los demás y ellos tendrán que comprender que necesitas tiempo. No te obligues a hacer nada que no quieras debido a la presión social, que ya suficientemente duro es vivir el día a día. Y ten confianza, algún día renacerá en ti el deseo de volver a celebrar.

Como habrás adivinado, ya nada volverá a ser igual, pero llega un momento en que la época se vuelve algo más “aceptable” ( lo digo por experiencia.)

Y déjame reiterarte que no estás solo. Estamos acá para leerte si te quieres desahogar. Para recordar juntos lo bonito y lo triste. Y también para ponerle palabras a lo que sientes cuando a veces no sabes que decir.

Somos una tribu. Todos nosotros. Y te mandamos un cálido abrazo.

 

 

 

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