Adiós Mirar al Cielo… continuemos su LEGADO

Tengo tiempo que no escribo y quisiera contarles que muchas cosas buenas me pasaron después de la muerte de mi primer bebito, que la felicidad me alcanzó en el primer intento, que ya no tengo nostalgia en la mirada, que ya no necesito tragar saliva cuando un recuerdo inesperado invade mi mente con su memoria, que los días difíciles se fueron y que todo ahora es diferente… pero no, lo que me pasó a mí como a muchas se llama VIDA, y no todo en ella es miel sobre hojuelas… fue esa misma “LA VIDA”, la que no cansada con quitarme a mi primer hijo, me volvió a golpear de la misma manera o incluso con mayor intensidad, llevándose a mi anhelado arcoíris, no sé cómo ni de qué manera, pero me levanté, me levanté de nuevo, así como lo hacemos nosotras LAS MUJERES, porque poseemos un umbral inexplicable para el dolor y las cosas que se salen de nuestro control, aunque muchas de esas veces sintamos que ya no podemos más, y tengamos ganas de tirar la toalla….

Quiero decirte que si estas pasando por un mal momento, por el peor de tu vida, incluso por ese dolor que piensas que ni siquiera podría existir, LO VIVAS, vivas tu duelo, que no te lo saltes, sufrir no es bonito, jamás lo será, pero querer volar cuando tienes las alas rotas es imposible. Vivirlo te ayudará a sanar, a curar esas heridas profundas, tú no vas a olvidar, y quizá el tiempo te haga pensar que el dolor ha menguado, cuando desde mi punto de vista el dolor solo se anestesia, se calma, se transforma…Será el mismo tiempo el que te va a ayudar, aprenderás a ACEPTAR y aceptar NO ES SUFRIR, aceptar es LIBERARTE. Liberarte de las cosas que no estaban a tu alcance, de sacar de tu cabeza todos “los hubieras” todos, “los porqués”, que a veces amartillan sin cesar, una y otra vez nuestros pensamientos y dominan nuestras emociones.

¿Qué cómo lo hice?

No lo sé, solo sé que, si un día la vida te golpea de tal modo, que te hace añicos, tú sabrás como lograrlo, el mismo corazón te ira dictando la mejor manera. Quizá la vida misma ira poniendo en el camino señales, y serás tú la responsable de tomarlas o no. Aunque se escuche quizá un poco rudo la gente que no puede con tu pena, terminará por apartarse solita. Mucha de la ayuda la tuve escuchando a otros que vivieron cosas similares a las mías, darles con mi compañía, un poco de consuelo, y sin que ese fuera el objetivo de mi solidaridad, nos dábamos ayuda mutua, hoy esas personas son mi tribu, mis nuevos amigos, las personas que nacieron en mi vida ante la muerte de mis bebés.

Algunas veces recapitulo todo lo que me ha tocado vivir en mi anhelada maternidad y me da una tristeza enorme, tantos tropiezos, tantos desencantos, tantas malas noticias, tantas veces deambular por un quirófano y siempre salir con los brazos vacíos… Pero yo no quería que esa fuera la historia que definiera mi vida, ni que mis bebés del cielo fueran mis verdugos en un mundo de tristeza, hoy por ellos, ser feliz es una decisión que opte como estilo de vida pese a las adversidades. Inicié cerrando círculos, alejándome de las personas tóxicas, dando gracias a todo aquel que en algún punto compartió momentos difíciles a mi lado, aunque en la actualidad no figuraran más.  Me olvide de la maternidad y me enfoqué en la mujer que había dejado olvidada hacía ya algún tiempo, me enfoqué en mi matrimonio, y en mi esposo -mi compañero de vida-, que, igual que yo sufría tanto pero a su manera y nos dedicamos a disfrutarnos. Juntos empezamos a acudir a un grupo presencial de padres que seguían honrando a sus hijos después de la muerte, y lo que antes yo solo podía plasmar en palabras escritas, poco a poco iba saliendo de mi propia voz, entablar conversación en un ambiente donde todos te comprenden verdaderamente es reparador, y a su vez escuchar a otros te hace saber “NO ÚNICA”, hay muchos padres que pasan por lo mismo.

Y fue así, en medio de ese disfrute de pareja, de aceptación, de libertad emocional y madurez, que llegó el momento definitivo. Mi quinto hijo llegó después de casi cinco años después de la muerte de su hermanito mayor, “no hay quinto malo” dicen, y este pequeño ser humanito, mi primer hijito terrenal, llegó sin apuro ni desvelo, sin previo aviso, y en medio de un embarazo donde lo que más prevalecía era el miedo, pero también el AMOR. Y finalmente llegó a sus siete meses de gestación, sanito completamente, pequeñito pequeñito pero tan lleno de vida, con una belleza única, y una personalidad definida. ¿Lo pueden creer? Las estadísticas no estaban a mi favor, pero su misión era quedarse, y hoy puedo saber lo que se siente cargar a una parte de ti, tan pura, inocente y tibiecita. Si me preguntaran si alguna vez he presenciado algo divino, LA RESPUESTA ES SÍ, yo escucho su respiración y eso para mí es un milagro, contemplarlo cada día es ahora para mí, mi pasatiempo favorito, y lo veo y me da esa ansiedad y ganas de protegerlo a capa y espada para siempre, por toda su vida.

Al mismo tiempo en medio de tanta felicidad que parece soñada, soy honesta, traigo los sentimientos a flor de piel por los que no pudieron quedarse, pero lo acepto, porque tengo la seguridad que ellos viven en mí, y seguiremos repartiendo amor a los que recién inician este camino, de distintas maneras…

Y su hermanito mi anhelado arcoíris, un día sabrá de ellos y los aprenderá a amar como se aman a los hermanos…Y sabrá que, aunque unos estén allá y él aquí, sus papás los quieren a todos por igual.

Hoy, todo sí es un poco distinto …cada que los recuerdo después de tragar saliva, trato de sonreír… aunque aún de repente sale una lágrima. Y aunque nostálgica…¡HOY MI MIRADA TIENE OTRA LUZ!

Hoy doy gracias a este espacio que me dio tanto…

Hoy las escritoras de nuestro querido Mirar al Cielo, despliegan sus alas de mariposa.

¡Vuelen lejos hermosas!, repartamos todo este amor… SU LEGADO.

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