No es un adiós…

Me siento al frente de la pantalla y tengo sentimientos encontrados, hace 5 años empezaba toda una aventura, una luz en medio del dolor. Hoy cierro ciclos con diferente visión de la vida  siendo una mujer, madre y esposa completamente renovada, distinta. 132 escritos después y no puedo escribir todo lo que estoy sintiendo en estos momentos, veo la pantalla, me distraigo con el celular y el corazón me quiere explotar, los ojos se me llenan de lágrimas. Si pudiera  mostrarles mi corazón en estos momentos, si tan solo pudiera.

No es fácil, no es nada fácil esta despedida, o más bien este hasta siempre.

Ha sido un proceso increíble todo este camino, han pasado tantas cosas en estos cinco años, me quebré en mil pedazos, me senté a contemplarlos, me arrastré, aprendí a caminar, nos salió el arcoíris, quise correr y tropecé más de una vez pero aprendí a levantarme y seguir. Tomé con más fuerza la mano de mi esposo y comprendí su dolor, me encontré una tribu de mujeres increíbles y formamos algo hermoso, una tribu aún más grande con 53 000 historias de vida y muerte. Lloré con cada historia que llegó a nuestra página, la vida de sus hijos también cambió la mía, creanme cuando lo digo.

Hace cinco años así de rotas y hechas pedazos como estábamos nos juntamos para alzar nuestra voz, para plasmar en letras ese dolor que desgarra y quema, decirle al mundo -¡hey espera!, ¡duele! mi hijo murió y necesito tiempo. Creímos que podíamos cambiar el mundo, apostamos en que podíamos hacer la diferencia, dejar nuestra huella al hacer cosas en honor a sus cortas vidas.

Creíamos que podíamos y lo hicimos, marcamos la diferencia, rompimos el silencio, hicimos visibles a nuestros hijos que murieron en una sociedad que no acepta lo que no ve ni entiende lo que no vive. Les dimos un lugar, nos dimos permiso de hablar de ellos en voz alta, de decir sus nombres más allá de la intimidad de nuestro hogar o de nuestro corazón. Pusimos nuestro granito de arena.

Hace cinco años una tarde como hoy escribía lo que fue mi primer post llamado  “Tristeza en sus ojos“, en el hablaba de mi abuela de entonces 83 años y contaba de su historia, ella y yo aparte de llevar la misma sangre compartimos algo que nos hace especiales, raramente especiales, somos las únicas hasta el día de hoy que hemos pasado por la muerte  nuestros bebés en la familia, escribía que en sus ojos veía tristeza, la tristeza que se esconde en la mirada y que deja ver destellos, la tristeza que se queda por la muerte de un bebé, yo, en mi dolor veía su tristeza pero estaba equivocada, sus ojos no destellaban tristeza, ahora lo comprendo. Esa mirada hermosa de mi abuela destellaba nostalgia. Si, ella después de 60 años recordaba la sensación de brazos vacíos, ahora comprendo que su hijita que murió, su María, la marcó para siempre pero eso no la definió. Después de ella, tuvo cuatro hermosas arcoíris, una de ellas mi madre. Vivió una vida hermosa, compartió su vida con un hombre increíble, vio crecer a sus hijas, diez nietos y siete bisnietos, su legado aún vive en mí. ¿Que extrañó a su María toda su vida? ¡Claro!  ¿Que ella la recibió al momento de su muerte junto con mi abuelo? Estoy casi segura, por la paz que tenía su rostro cuando mi abuela murió.

Gracias a todos los que formaron esta comunidad durante estos cinco años, gracias a quienes hicieron suyas nuestras palabras, gracias a quienes compartían, a quienes comentaban y a quienes nos leían con lágrimas en los ojos sintiéndose apoyadas. Gracias infinitas a nuestros hijos por habernos inspirado e impulsado. Gracias comadres hermosas de Mirar por hacer esto posible. Infinitas gracias.

Y les aseguro que cuando sea mayor, cuando sea una viejita sin recuerdos, quien vea a mis ojos verá brillar en ellos la nostalgia de mi Joaquín y mi Víctor, verán en ellos el brillo de una vida plena al lado de mi hermosa y remendada familia y de los hermosos, agridulces y bellos  momentos imborrables de cuando lloramos, escribimos y  quisimos cambiar un poquito el mundo.

2 comentarios en “No es un adiós…

  1. Fer me has hecho llorar…. gracias x hacer d este mundo un lugar mejor…gracias x ayudarnos y enseñarnos a gritar el nombre d nuestros peques… gracias a ti y a tu esposo x este espacio.. gracias a Joaquin y Victor Manuel x se amigo de mi Danielito y gracias x mostrarnos q si se puede con la llegada de Lucia… tqm mi Fer!

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