La visión de un milagro | de nuestras seguidoras

Para algunas mujeres como yo, verse embarazadas es la visión de un milagro, casi como ver la escena de la anunciación del ángel a María, porque después de tantos años de intentarlo infructuosamente, la esperanza al fin se pierde y la única manera de continuar sin frustrarse es apropiarse de la idea de que ese…

Mi arcoíris | de nuestras seguidoras

El tiempo ha pasado rápido desde la última vez que escribí algo para Mirar al cielo. Tuve un proceso demasiado difícil no solo físicamente, sino mentalmente; yo anhelaba ser madre nuevamente pero el miedo no me dejaba -“¿Y si pasa lo mismo?”- me decía a diario. El día menos esperado pasó, una prueba dio positiva…

CARTA PARA ANA, MI BEBÉ ARCOÍRIS

  Querida Ana: Sí, querida, ¿sabías cuánto te amábamos? ¿Lo sabes, verdad hijita? Fuiste el deseo que pedí con cada estrella fugaz que vi, con cada velita de cumpleaños que apagué y la intención de cada oración que recé… Esperada con muchas ansias desde antes de nacer, por eso concebirte no fue producto de una…

A toda esa gente | de nuestras seguidoras

Desde el día en que nacieron y murieron mis hijos he escrito mucho, les he escrito infinidad de cartas, que nunca podrán leer, intentando expresar con palabras todo lo que les amo. Ahora, pasadas ya las semanas y algunos meses, me veo en la necesidad de escribir al mundo que me rodea, a toda esa…

Mi pequeña Leyre | de nuestras seguidoras

Querida hija; Cuando vimos aquellas dos rayitas en el test, no nos lo podíamos creer, eras el sueño por el que llevábamos tantos años luchando, muchas lágrimas derramadas y que tanto habíamos deseado. Me imagina paseándote por la calle, con tu carrito rosa, mostrándote con orgullo a la gente, llevándote a la guarde, al cole,…

Cuando fuimos tres

Y es verdad niños preciosos que ya no duelen tanto. Que aprendí a respirar y a vivir sin ustedes. Aprendí a caminar, volví a sonreír. No fue fácil, fue muy duro aceptar que la vida como fue ya no es. No puedo imaginarlos corriendo, Ya no añoro a los niños de cinco. Aprendí a quererlos…